Con las primeras luces del día, nos decidimos a izar de nuevo la mayor y la genova completamente, Ramón subió sonriente y totalmente recuperado, creo que pocos amaneceres nos han dado tanta alegría, los cuatro en cubierta tomando café, con cara de satisfacción, con la sensación que nos habían dado por todas partes.
Empezamos a oír por la radio las primeras embarcaciones que daban el paso por Tagomago, ultimo control de situación antes de la arribada, y sin darnos cuenta la silueta de Ibiza apareció a lo lejos, majestuosa.
Por el paso de Tagomago el sol lucia alegre y nos contagio, sobre todo al capi, que después de comunicar por radio la posición nos dijo, “que os parece chicos si izamos el gennaker” la idea era la más oportuna, pero golpes y magulladuras nos decían a los “chicos” que quizás en otro momento, nos miramos, nos sonreímos y dimos al patrón la satisfacción. Con el gennaker bien trimado empezamos a pasar embarcaciones, la primera un Benneteau 41, que sus tripulantes nos miraron incrédulos al ver a la velocidad que los pasamos, ni tiempo para un suspiro, como Shumacher en la chicane de Imola al pasar a Trulli, y como ese tres o cuatro más, entramos a puerto con todo el aparejo, intacto, excepto un descosido en el “spi”, muy cansados por “la nit del lloro”, pero orgullosos de llegar a buen puerto, otros no lo consiguieron, en total 25 abandonos, más de uno desarbolado en el temporal.
Una vez en puerto, la cerveza de los campeones, compra de polos y camisetas de “La Sal” y risas, la sensación era estupenda. Las niñas se fueron a preparar la bien merecida recompensa, un surtidito de ensaladas y tapas, y de segundo el delicioso “roast beef” de Laura, que nos supo a gloria. Después de comer el señoriíto Ramón, decidió irse a un hotel dejándonos con los dientes largos, las duchas del puerto no tenían agua caliente, y una cama de 2X2 no es cosa que despreciar. Cenamos en el único restauran que tenia plazas, y para la “piltra”, que al día siguiente el coronel Smith y la furgoneta del Equipo A, se presentarían temprano para descubrir la isla.







